Para
hablar sobre este tema es indispensable mencionar el libro “La seducción de las
palabras”, escrito por Alex Grijelmo.
En él, el autor hace un análisis sobre cómo las palabras manipulan nuestro
propio pensamiento, este fragmento de su libro describe de forma sintética su
opinión acerca de las palabras: “Son las palabras los embriones de
las ideas, el germen del pensamiento, la estructura de las razones, pero su
contenido excede la definición oficial y simple de los diccionarios. En ellos
se nos presentan exactas, milimétricas, científicas… Y en esas relaciones frías
y alfabéticas no está el interior de cada palabra, sino solamente su pórtico.
Nada podrá medir el espacio que ocupa una palabra en nuestra historia.”
Con esto, el autor trata de dar a entender al lector modelo que las palabras
surgen de nosotros y de nuestro pensamiento, nos sirven para comunicarnos,
emociones, sentimientos…
Más
allá de tener un significado, que lo poseen, la importancia de las palabras
reside en los valores que expresa, y también depende de la persona que la
escriba o diga, la historia de esa persona y el sentido de estas palabras
relacionadas con la vida o las circunstancias de esta, como Grijelmo explica
aquí: “Una palabra posee dos valores: el
primero es personal del individuo, va ligado a su propia vida; y el segundo se
inserta en aquél pero alcanza a toda la colectividad. Y este segundo
significado conquista un campo inmenso, donde caben muchas más sensaciones que
aquéllas extraídas de su preciso enunciado académico. Nunca sus definiciones
(sus reducciones) llegarán a la precisión, puesto que por fuerza han de excluir
la historia de cada vocablo y todas las voces que lo han extendido, el
significado colectivo que condiciona la percepción personal de la palabra y la
dirige.”
Dicha
esta breve introducción, podemos definir la seducción de las palabras como el
propio autor dice: "Cómo
se elige cada palabra para el momento adecuado, cómo se expresa con música lo
que en realidad es un ruido, cómo se tocan los lugares sensibles de nuestra
memoria... Eso es la seducción de las palabras. Un arma terrible."
Aquí
su intención es comentar que, con lo de arma terrible, la palabra posee un
poder inmenso, puede hacer cambiar de opinión a la gente, puede corromper,
persuadir, pueden enamorarnos o pueden rompernos el corazón, dos palabras tan
simples como un pronombre y un verbo, “te quiero”, puede provocar millones de
sensaciones, desde el amor hasta el odio, pasando por la inseguridad, miedo,
temor… Puede hacer que personas sean felices el resto de sus vidas, o que, por
el contrario, ante una respuesta negativa se lleguen a cometer incluso hasta
suicidios, ya que las palabras frecuentemente van arraigadas a sentimientos,
igual que con tu pareja, puedes seducirla de mil maneras, pero el poder, la
seducción de las palabras es una de las mayores armas frente a este reto.
ola
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